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Enrique C. Fernández, MD

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Six Years: How Cuba's Medical Profession Lost Its Voice

From the December 1960 assembly to the 1966 dissolution: how Cuban physicians lost their self-governing institution.

For almost four decades, Cuban physicians governed themselves. Their Colegio Médico Nacional held democratic assemblies, set professional standards, ran a retirement fund, and owned a 22-story headquarters at Calles 23 y N in Havana, built with their dues.

It took six years to take all of that apart.

December 1960: the door closes

At an assembly in Havana in December 1960, the Colegio's governance was overturned. Physicians were barred from leaving the country without authorization. Those already abroad faced expulsion and confiscation of their property. The annual democratic assembly was abolished, and the profession was folded into a state-aligned workers' federation.

August 1961: autonomy ends

A decree published on August 3, 1961, amended Article 70 of the 1940 Constitution, the article that had guaranteed autonomous professional colegios. From then on, the Colegio's statutes required approval by the Ministry of Public Health. Physicians no longer governed their own profession.

January 1964: a new oath

A decree published January 15, 1964, ended private medical practice for new graduates and required two years of state service. Graduates now swore to be loyal servants of the revolution, in place of the oath physicians had taken since Hippocrates.

May 1966: the final signature

On May 10, 1966, the Colegio Médico Nacional was formally dissolved. Its assets, including $571,406.51 in its physicians' fund, the building at 23 y N, its archives and its staff, were transferred to the Ministry of Public Health. By then, as one exiled physician-historian put it, little was left but the property.

The doctors who left

Meanwhile, thousands of Cuban physicians went into exile. The ratio of doctors to population fell from 9.2 per 10,000 in 1958 to 5.4. It took until 1975 just to return to where Cuba had been.

Many of those who left started over from nothing. Dr. Augusto Fernández Conde had sat at the presidency table of the assembly that created the Colegio Médico in 1944, and represented Cuban medicine at international congresses through 1959. In exile, his first post in 1963 was at the state hospital in Chattahoochee, Florida. He later practiced in Miami and Coral Gables for more than two decades, and in 1965 published the history of the institution he had helped build.

His story was repeated thousands of times, in Miami, New York, Puerto Rico, Spain and across Latin America. Cuban physicians rebuilt their careers, founded new associations, and trained new generations. The civilization they carried did not disappear. It was scattered.

Why it matters

Cuba's health system after 1959 is often presented as having started from zero. It did not. It was built on the foundations, buildings and funds of a profession that had governed itself for forty years, and it began by losing nearly half of that profession.

This is the subject of Before the Fall: Cuban Medicine and the Civilization the Revolution Destroyed, released December 3, 2026.

Dr. Enrique C. Fernández, MD, MBA, FAAFP, is a family physician in Miami and the author of Before the Fall.

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Vista previa · Se publica el 19 de noviembre de 2026 a las 8:00 a. m. (hora del Este)

Seis años: cómo la medicina cubana perdió su voz

De la asamblea de diciembre de 1960 a la disolución de 1966: cómo los médicos cubanos perdieron su institución.

Durante casi cuatro décadas, los médicos cubanos se gobernaron a sí mismos. Su Colegio Médico Nacional celebraba asambleas democráticas, fijaba normas profesionales, administraba un fondo de retiro y era dueño de una sede de 22 pisos en 23 y N, en La Habana, construida con sus cuotas.

Desmontarlo todo tomó seis años.

Diciembre de 1960: se cierra la puerta

En una asamblea celebrada en La Habana en diciembre de 1960, se derrocó el gobierno del Colegio. Se prohibió a los médicos salir del país sin autorización. Los que ya estaban en el extranjero quedaron expuestos a la expulsión y a la confiscación de sus bienes. Se abolió la asamblea anual democrática y la profesión fue absorbida por una federación de trabajadores alineada con el Estado.

Agosto de 1961: fin de la autonomía

Un decreto publicado el 3 de agosto de 1961 modificó el artículo 70 de la Constitución de 1940, el que garantizaba colegios profesionales autónomos. Desde entonces, los estatutos del Colegio necesitaban la aprobación del Ministerio de Salud Pública. Los médicos dejaron de gobernar su propia profesión.

Enero de 1964: un nuevo juramento

Un decreto publicado el 15 de enero de 1964 puso fin al ejercicio privado para los nuevos graduados y les impuso dos años de servicio estatal. Los graduados juraban ahora ser leales servidores de la revolución, en lugar del juramento que los médicos habían prestado desde Hipócrates.

Mayo de 1966: la firma final

El 10 de mayo de 1966 se firmó la disolución formal del Colegio Médico Nacional. Sus bienes, incluidos $571.406,51 del fondo de los médicos, el edificio de 23 y N, sus archivos y su personal, pasaron al Ministerio de Salud Pública. Para entonces, como escribió un médico historiador en el exilio, lo único que quedaba en pie eran los bienes materiales.

Los médicos que se fueron

Mientras tanto, miles de médicos cubanos partieron al exilio. La proporción de médicos por habitante cayó de 9,2 por cada 10.000 en 1958 a 5,4. Hubo que esperar hasta 1975 solo para volver al punto de partida.

Muchos de los que se fueron empezaron de cero. El Dr. Augusto Fernández Conde se había sentado en la mesa presidencial de la asamblea que creó el Colegio Médico en 1944, y representó a la medicina cubana en congresos internacionales hasta 1959. En el exilio, en 1963, su primer destino fue el hospital estatal de Chattahoochee, Florida. Después ejerció en Miami y Coral Gables durante más de dos décadas, y en 1965 publicó la historia de la institución que había ayudado a construir.

Su historia se repitió miles de veces, en Miami, Nueva York, Puerto Rico, España y toda América Latina. Los médicos cubanos rehicieron sus carreras, fundaron nuevas asociaciones y formaron nuevas generaciones. La civilización que llevaban consigo no desapareció. Se dispersó.

Por qué importa

Con frecuencia se presenta el sistema de salud cubano posterior a 1959 como si hubiera partido de cero. No fue así. Se levantó sobre los cimientos, los edificios y los fondos de una profesión que se había gobernado durante cuarenta años, y empezó perdiendo casi la mitad de esa profesión.

Ese es el tema de Antes de la Caída, que saldrá a la venta el 3 de diciembre de 2026.

El Dr. Enrique C. Fernández, MD, MBA, FAAFP, es médico de familia en Miami y autor de Antes de la Caída.

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